Empezar de cero
Llevaba tiempo colgando, agarrado con mis uñas negras al borde del precipicio y una noche, de repente, mi cuerpo gordo y torpe, harto de aguantarme y cansado se dejó caer sin más y aulló de dolor para que me pudiera dar cuenta de que ya nadie me escuchaba. Se fue la rutina, se ocultó el sol, y entre las sábanas de mi cárcel vinieron las lágrimas y el pavor a desenmascarar mi mentira y a apedrear al actor. Quise esconderme, ahogarme entre las sábanas, abrazar eternamente el silencio y desaparecer para siempre, pero mi cuerpo no me dejó, comenzando una cruda guerra contra mi pena y mi dolor. Me rompí para rehacerme para encontrar en la oscuridad las piezas que faltaban y construirme paso a paso. Me apagué para encenderme como un faro en el mar sólo que en este oceáno ya no quedan barcos que guiar. Me escondí para que me vieran los que habían olvidado buscar y recordaran que a este hombre no se le puede quebrar...