Listado de cosas sin las que no quiero vivir

Hoy, aquí, parado,
decido pararme aún más
para cerrar los ojos
y quizás pensar
en todas aquellas cosas
sin las que no quiero respirar,
porque a falta de grandes sueños
son las pequeñas cosas
las que empujan mi caminar.

Un café humeante por la mañana,
una cerveza fría para compartir,
una sonrisa franca y sincera,
un largo abrazo como saludo
y un “te quiero” para despedirme.

El tacto caluroso de tu pelo
apoyado en mi pecho por la noche
mientras me hablas de tus sueños,
de tus miedos y esperanzas,
de cómo te ha ido el día
o de la pereza que te da madrugar.

Cruzar la puerta y lanzar los zapatos
después de un día agotador,
romper con paciencia y trabajo
la dulce barrera de tu amor.
Soñar, apoyado en mi alma,
con quién seré cuando sea mayor.
Romper mi cabeza, luchar con ganas,
para que el mañana venga mejor.
Mirar hacia arriba, volar sin alas,
afrontar el futuro con todo el valor.

Firmar sin orgullo alguno
poemas rajados por la desilusión,
visitar con los ojos de un niño
lugares lejanos y deshabitados:
templos antiguos, poderosos palacios,
playas desiertas, junglas de barro,
o quizás el territorio que existe
tras la frontera de tus labios.

Tener un sitio, estar siempre abierto,
en el viejo bar de mi corazón,
para que todo el que quiera
comparta conmigo el calor
buscando siempre soluciones,
olvidando tropiezos y errores
brindando por quien seremos mañana
y nunca por quienes fuimos ayer.

Me faltan cosas, lo sé,
una vez más necesito trabajar,
pero pondré todas mis ansias,
mi lucha, mi esfuerzo, mi sudor,
en palpar todos mis sueños
y buscar otras cosas que soñar.

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