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Completo contigo

Quiero romper tus sábanas y quererte hasta el amanecer mientras le grito a la luna menguada que contigo la llenaré. Viajaremos hasta el mañana, buscaremos el Edén, seremos el cristal que se empaña cuando aparece la piel. Apaciguaré mis migrañas entrelazándome entre tus pies y esconderé todas mis hazañas entre tus labios de miel. Y seremos el niño que gana, el que aloja el balón en la red, seremos la lluvia que empapa al hombre que muere de sed, seremos tristeza olvidada, seremos un agujero en la pared, seremos sonrisa que escapa a las lágrimas del ayer. Y entonces volaremos como ave liberada que huye hacia el atardecer, moviendo deprisa sus alas casi sin conocer, hasta que al fin, a su llegada pueda posar sus pies y gritarle a la alambrada que no la pudo detener. Quiero romper tus sábanas y quererte hasta el amanecer mientras le grito a la luna menguada que contigo la llenaré.

Perdón, por fin

Rompo mi desgana; me desengancho del desdén; me río de chistes sin gracia para no descarrilar el tren y apaciguo entre las barras el recuerdo de mi luna de miel para no escuchar a mis lágrimas caer sobre este papel. Y no es que sienta nostalgia ni que eche de menos el ayer, sino que mi pasado me embaraza y me recuerda el que no quiero ser. Fui una oveja sin lana, fui un trago dado sin sed, fui una vieja operada para que nadie la pudiera reconocer, fui una bandera bajada, fui un simple perro fiel que ni siquiera se cuestionaba qué hacer para estar bien. Y, de repente, una madrugada en la que posiblemente debió llover, te fuiste, de una patada y vi cuánto había dejado de crecer. Grité, lloré, pataleé de rabia, preguntándome cómo te pude querer y hallé, bajo el último hielo de un cubata la careta que me había decidido poner. Después vinieron una dura resaca, un desengaño, una ruina y un vaivén, una pierna rota y una fría cama que por fin me obligaron a v...

DESEO

Olvida las palabras, volvamos a bailar, a recrearnos ante el fuego, y desnudarnos en la oscuridad. Quedémonos quietos, parados, viendo la luna brillar y entrelacemos nuestros cuerpos hasta que nos duelan de tanto besar. Hoy no quiero saber de ti, no te quiero preguntar. Quiero lamer tu cuerpo, recorrer, curioso, cada centímetro hasta encontrar ese punto que te haga levitar. Quiero cambiarme, evolucionar, y convertirme en ti por un momento para que tú seas yo por un instante y la vida nos mire, envidiosa, desde ese cristal siempre ahumado que es la falsedad. Quiero palparte, saborearte, degustarte, quiero arrancarte el misterio y que nos mezamos juntos en esta noche sin luna. Así que huyamos, viajemos, volemos, corramos a ese lugar donde nadie nos juzgue mientras nos amamos.

Empezar de cero

Llevaba tiempo colgando, agarrado con mis uñas negras al borde del precipicio y una noche, de repente, mi cuerpo gordo y torpe, harto de aguantarme y cansado se dejó caer sin más y aulló de dolor para que me pudiera dar cuenta de que ya nadie me escuchaba. Se fue la rutina, se ocultó el sol, y entre las sábanas de mi cárcel vinieron las lágrimas y el pavor a desenmascarar mi mentira y a apedrear al actor. Quise esconderme, ahogarme entre las sábanas, abrazar eternamente el silencio y desaparecer para siempre, pero mi cuerpo no me dejó, comenzando una cruda guerra contra mi pena y mi dolor. Me rompí para rehacerme para encontrar en la oscuridad las piezas que faltaban y construirme paso a paso. Me apagué para encenderme como un faro en el mar sólo que en este oceáno ya no quedan barcos que guiar. Me escondí para que me vieran los que habían olvidado buscar y recordaran que a este hombre no se le puede quebrar...

Mañana de lunes

Las diez en el reloj y un estridente taladro agujerea la acera en mi ventana. Me asomo, observo, la gente ya no quiere bailar y brillan, en la tormenta, las calvas trajeadas y las descoloridas faldas de las niñas que hoy no juegan. Quiero saltar, volar sobre la hierba y caer en picado sobre tu boca de fresa. Quiero llorar, retozar sobre la pena agarrar mi realidad y desmontarla pieza a pieza. Quiero vivir, dilapidar cada segundo, dar un paso adelante y saldar todas mis cuentas. Quiero gritar, estrecharte en mi sonido y que bailes al son de la música que yo dicto. Quiero acabar, terminar este poema diciendo que, por desgracia, ya no sé ni qué quiero.

Listado de cosas sin las que no quiero vivir

Hoy, aquí, parado, decido pararme aún más para cerrar los ojos y quizás pensar en todas aquellas cosas sin las que no quiero respirar, porque a falta de grandes sueños son las pequeñas cosas las que empujan mi caminar. Un café humeante por la mañana, una cerveza fría para compartir, una sonrisa franca y sincera, un largo abrazo como saludo y un “te quiero” para despedirme. El tacto caluroso de tu pelo apoyado en mi pecho por la noche mientras me hablas de tus sueños, de tus miedos y esperanzas, de cómo te ha ido el día o de la pereza que te da madrugar. Cruzar la puerta y lanzar los zapatos después de un día agotador, romper con paciencia y trabajo la dulce barrera de tu amor. Soñar, apoyado en mi alma, con quién seré cuando sea mayor. Romper mi cabeza, luchar con ganas, para que el mañana venga mejor. Mirar hacia arriba, volar sin alas, afrontar el futuro con todo el valor. Firmar sin orgullo alguno poemas rajados ...

La cantinela de siempre

Empiezo hoy, sin escudo, esta lucha contra mí mismo, en la que sin cuartel combatiré  contra fantasmas del pasado, contra sueños imposibles, contra los ángulos más oscuros de mi rajada y penosa alma. Desde el fondo del pozo tendré que trepar sin cuerda, sin manos amigas ni ayuda hasta asomar mi cabezota y sentir nuevamente el sol que hace tiempo se escondió. Será una lucha a muerte (salir o vivir en el fondo), será una lucha sin gloria, sin curiosos ni testigos, sin periódicos ni cronistas, sin enemigos ni amigos, solos yo y mi desgracia, solos yo y mis errores, solos yo y mi soledad. Desde esta solitaria cama encallada en las tierras del hastío construiré como pueda sin útiles ni herramientas unas finísimas alas que sobrevuelen el desengaño, que aparten a pajarracos, que me eleven por encima de todo eso que me hace daño. Espero volar, tocar el horizonte con las manos y decir, dentro de un tiempo, que mis alas...